martes, 22 de mayo de 2007

Lluvias

De chico nunca tuve problemas para dibujar la lluvia. A veces eran puntitos y a veces rayitas. Si había mucho viento las rayitas se iban yendo para un costado. En algunos dibujos ponía nubes y en otros no. Ocasionalmente hacía señores con paraguas. En la mayoría de las imágenes sólo había agua cayendo. Si la lluvia era intensa parecía una foto de la pantalla del televisor cuando se cortan los canales. También podía ser una tormenta de arena, pero nunca vi una. Solamente las vi en la tele, pero no al finalizar la transmisión sino en alguna película del desierto. Nevadas no parecían, porque los copos de nieve son más grandes que un punto. Además en esta ciudad nieve no cae, y yo dibujaba lo que veía por acá, o lo que aprendía de la caja boba.
Hoy veo la lluvia de otra manera. Crecer influye; pues al ser más alto la veo un poco más de cerca. La sensación es otra. La humedad hace que mis huesos duelan, y ya no me dan ganas de chapotear en el barro que se hace en la plaza.
Pero al querer dibujarla me cuesta mucho desprenderme del resto de las cosas que componen la escena, y la lluvia queda en segundo plano. Tal vez porque al pasar el tiempo he tomado apego por el resto de las cosas y los fenómenos climáticos ya no me sorprenden tanto. O porque sé que la lluvia por sí sola no dice nada. No al menos en un dibujo, salvo cuando uno tiene 5 años.
El otro día recordé todo eso al ver a mi nieto dibujando la lluvia. Sin embargo, me dijo que eso era una plaga de abejas asesinas.
Creo que me equivoqué.

Grandpa Grillo

1 comentario:

  1. ...es verdad.. pero e el arte yo creo q tb se trata d ponerse ne el rol d niño , y por ende darle semejante importancia a cosas ta simples y comunes para uno como la misma lluvia q venimos viendo desde q somos chicos..

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